Resonancia (Richard Jackson) (Reseña).

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“Ahora me despierto sorprendido de estar vivo, como si estuviera entrando en alguna vida paralela, la tuya, a lo que Einstein se refería como una forma de memoria, una vida cuya materia oscura es tan sólo la sombra que proyectamos para nosotros mismos”.

Versos que se adentran en la vida como la medida de nuestra huellas, de esa sombra que va desapareciendo conforme el ocaso la inclina hacia la desaparición. Versos vitales, deliberadamente largos, que sin embargo no caen en lo prosaico debido a la cascada de imágenes con la que nos inunda.

En los versos de Richard Jakcson varios son los voces que nos hablan: desde el lenguaje metafórico que nos eleva, hasta el verso científico que se convierte en toma de tierra. Todos los poemas contienen estos rasgos, todos son, escondidamente, poemas de amor, cuyo verso final no atrapa el poema sino que lo deja volar.

“Hemos de entender este amor a la manera en que la espina lo defiende”.

Resonancia es un canto a la Naturaleza y al ser humano, es una denuncia ante lo que ocurre a nuestro alrededor. Una poesía que se ofrece a modo de reflexión, para nada ajena al sufrimiento humano en cualquier latitud del planeta. De un modo especial la guerra de en la antigua Yugolasvia, pero sin olvidar Sudán, Sierra Leona o Irak.

“En nuestro interior los muertos siguen muriendo. Es como el reloj de un ahogado que sigue dando la hora”.

Sin duda el mejor poemario de 2014, gracias al empeño de Anibal Cristobo y su magnífica editorial Kriller71.

PRIVADO

A veces sólo espero que el camino llegue aquí.

A veces pienso que existo en un mundo paralelo, como esta

mañana en este particular domingo de septiembre en Nueva York.

El modo en que se sintió Confucio al comenzar su carrera como inspector

de maíz. Sólo tienes que encontrar algo en que ocupar tu tiempo.

Como esta historia en el periódico sobre los peces: El mero

nace hembra para convertirse luego en macho. ¿Acaso no nos dice

esto algo sobre nuestra confusión sexual? No la mía, claro.

Es como Tiresias, que primero hace de uno, luego de otro.

Es como la manera en que ahora cuentan que el universo va

rebotando de Big Bang en Big Bang. Toda la teoría

se parece al grafiti que alguien pintó en Bowery Street.

No importa, todavía puedes oír a la luna frotándose

la espalda contra las estrellas. En alguna garganta están atascados

todos los significados. Una cría de petirrojo ingiere 4 metros

de lombrices de tierra al día. Eso me hace pensar en –

bueno, no estoy seguro, pero si lo he escrito aquí debe de ser

importante. ¿No lo ves? Todas las ventanas son ajenas.

Estoy escuchando la guitarra de jazz de Kenny Burrell deslizándose hacia

cada esquina de la habitación. El aire se descuelga. Las paredes se desploman.

Me pregunto si Tomaz estará en la cena después de la lectura.

Algunos dicen que camina sobre el aire. Otros, que es un ser alado.

Hace mucho tiempo que yo mismo no camino sobre las aguas.

Es posible que esté soñando con Tiepolo, su favorito, o con Fra Angelico.

Yo prefiero a Caravaggio y a todas las víctimas que pintó como santos y

profetas. Él debió de haber sido la nube que se cernía sobre sus cabezas

mientras suplicaban. 300 millones de células mueren en el cuerpo

cada minuto sin ayuda de nadie. “Manténganse firmes”

dijo Paul Watson en la sala el otro día, pero ¿“mantenerse”? ¿y

de qué? No del cielo que continúa desenrollándose como un torno

hasta convertirse en mi techo. Lo cual no significa que esté más cerca.

El cielo está sólo a un pecado de distancia, la vieja canción de Kendall.

O a un susurro, según otra versión. Y qué. Tampoco nadie

sabe lo que Jesús escribió en la tierra. La pica es una enfermedad

que te hace comer tierra. La sexomnia es una enfermedad en la que

se practica sexo durante el sueño. Con eso se ahorra mucho tiempo.

Todos los relojes de Pulp Fiction marcan las 4:20. Las comadrejas

reinan en los bosques detrás de mi casa en Tennessee. Tienen

los ojos nublados y serían feroces si no fuesen tan estúpidas

y se diesen cuenta de lo afilados que están sus colmillos y sus garras.

El ojo del avestruz es mayor que su cerebro. Se parece

a los cerebros de Wall Street que se encogen con cada rumor.

Un avestruz te puede dar una patada mortal pero tú puedes volar más lejos.

No como mi perrita Maggie, que incluso le teme al viento.

Si tienes suficiente entretenimiento o un buen asesor de imagen,

no tienes por qué confrontar la verdad. De ahí, este poema.

Y quién ha de comprobar jamás qué significa todo esto- como

que el río subterráneo que pasa por debajo del Nilo es seis veces

mayor. Testificar significaba originalmente jurar sujetándose

los testículos. Sólo hay dos cosas inventadas

en este poema, pero la verdad es que sólo el futuro las podrá revelar.

El futuro es el halcón que escuché pero no pude ver en lo alto de

los árboles abrumado por los cuervos que defendían sus nidos.

El pasado es una sierra eléctrica. No hay temor que no pueda ser

traducido a alguna forma de amor. El 21% de las ranas de las afueras de

Connecticut se han vuelto hermafroditas. Beben demasiados

herbicidas, retardantes del fuego y pesticidas, como nosotros.

Las aceitunas negras, ésas son mis favoritas. Son estrellas que

se han extinguido. A veces las farolas están alineadas

de tal modo que tienes dos sombras. Tienes que mirar a la otra

para no perderte. Una quimera es una persona que tiene dos

cadenas de ADN. Nunca sé por dónde anda mi mitad o qué es lo que

dice ella. Algunos de mis estudiantes creen que soy Marvin Bell

pero no entiendo por qué no ven que Marvin es realmente yo.

Una estrella de mar puede volverse del revés y esconder sus sentimientos.

¿Qué son estas palabras sino la piel mudada de alguna serpiente

que se ha calentado toda la tarde en la roca de un desierto?

Ése es Marvin, el que nos acaba de llevar al desierto, no yo.

La luz del sol que pega en la tierra a cada momento pesa

tanto como un transoceánico. Me pregunto si Terri y Kari regresarán

antes de que me tenga que ir. Esperaré. En reposo generamos

100 vatios de electricidad, pero si los utilizásemos seríamos

víctimas de combustión espontánea. No hay razón por la que

no podamos estar en dos lugares al mismo tiempo. Todo se parece

como a un recuerdo de escaparates tapiados con tablas. Justo ahora, la guitarra

de Kenny Burrell alcanza el clímax antes de sosegarse en un Soul Lament.

Puedo grabarte este CD. Su música es como una fotografía.

El mundo sigue clavándose en su retina. Parece que todo se detenga.

Cuando las galaxias dejan de girar pierden el equilibrio como ruedas averiadas.

Estas palabras son como las ranas de Borneo, que no tienen pulmones.

La polilla emperador puede oler a la hembra a 7 millas.

Siempre sabe cuándo el fin está cerca. Una pared de grafiti

se pinta siempre sobre otra. Quizás no haya final.

Podríamos continuar así eternamente. Pero ya están todos allí.

Es posible que lleguemos tarde a la lectura, pero el poema tiene que

terminar, como un camión de basura cargado de excusas, camino al vertedero.

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Una respuesta a Resonancia (Richard Jackson) (Reseña).

  1. Richard Jacson es autor de diez libros de poesía y varios de crítica. Traductor del esloveno, ha recibido la Orden a la Libertad por su trabajo humanitario y literario en los Balcanes. Enseña escritura creativa y poesía en la Universidad de Chattanooga, Tennessee.

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