Escribo desde aquí (Omar Pimienta) (Reseña).

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“no sé a qué quiero llegar
no sé por qué escribo

tal vez sólo me niego a creer lo que todos me dicen:
no hay palabras”.

El de Omar, es de esos poemarios que se escriben a raíz de las circunstancias vitales del poeta, de su entorno familiar, de su status social y de la geografía que lo determinan. La biografía como causa de la poesía. La escritura como consecuencia del pasado. Como circunstancia del presente. Como legado futuro.

Su poemario comienza por sus orígenes: abuelos y padres, hogar, ciudad, mujer y sueños. Esperanzas que se hunden en el vértigo de una vida acelerada que no cede tiempo a los lamentos. La anáfora como símbolo del lugar donde uno no parece poder escapar. Y las ventanas que muestran con nostalgia, imágenes del tiempo pretérito.

Los muertos y la cultura mexicana que los envuelve. La ironía, la amabilidad para hablar de un tema tan transcendental en contraposición al acervo de Occidente . La palabra como vehículo para recordar y reivindicar el hecho vital. La palabra como fuerza frente a la fuerza o frente a las amenazas del poderoso.

Bienvenida la poesía que arroja sal y tequila en las cicatrices.

El único recuerdo que tengo de mi abuela Julia es el de mi madre
los granos del maíz eran los dados de la suerte
pares o nones dependiendo del color del hambre

sé que la abuela Julia caminaba apoyada en una silla
golpiza que le dio el abuelo Benito: poeta del pueblo
su pobreza era grande y no cabía en el mundo: murió la abuela

Sara tenía 12 años dos hermanos menores un padre alcohólico
un futuro en el norte la piel en los huesos poemas por escribir

ya en La Libertad ella quitaba los granos de maíz de uno a uno
con la paciencia que da el recuerdo
me enseñaba su puño cerrado y preguntaba: ¿pares o nones?
si yo atinaba comía de su mano si no comía ella

esto jugaba con tu abuela Julia mijo
ella hacía trampa para que yo ganara siempre

hoy desde aquí recuerdo el dulce sabor de los granos tiernos
el amargo de los quemados y las manos arrugadas de doña Sara
como ella seguramente recordaba el hambre.

* *

Doña Sara murió y la enterraron
un par de años después la siguió su suegra María
pusieron su ataúd sobre el de ella
la tumba se convirtió en un dúplex
aventé flores antes y después del descenso de la abuela
volví a ver la tierra amontonándose sobre Ella

siempre peleaban ambas quisieron al mismo hombre a su modo
al final siempre es la forma lo que complica las cosas

Doña Sara seguro intentó darse la espalda
aunque eso significara hacer boca abajo por el resto de la eternidad

los mejores años de la muerte de Sara (estoy seguro)
fueron previos a la mudanza de la suegra.

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