Fuente en llamas (Ko Un)(Reseña).

  

“Aunque tires piedras,

jamás podrás acertarle a la muerte”.

Un manantial. Una tormenta de poesía con aparato eléctrico. Rayos y truenos en forma de verbos. Todas las maneras posibles de poesía se precipitan en esta exquisita edición de Linteo.

El presente texto recoge 200 páginas de 18 poemarios, seleccionados entre los más de 120 libros de todos los géneros que el autor, nominado por dos veces al Nobel de Literatura, ha escrito hasta 2005.

Así, el poeta más reconocido de Corea del Sur, nos deja muestra de su biografía, de su instinto de supervivencia, de su hambre vital y sed intelectual.

De un poeta oriental uno siempre espera escenas de paisajes donde el hombre es un espectador privilegiado, un testigo que se deleita con los placeres de la observación. Por supuesto, existe esa poesía plácida y paciente, pero antes nos encontramos con el periodo nihilista, “de la noche más oscura”, donde el poeta sufre solo y siente que es muchos.

El retiro en la montaña nos acerca a una poesía dedicada al existencialismo, después su leitmotiv girará en torno a la poesía de conciencia, crítica con la sociedad y las dictaduras de la razón.

Más tarde, la agonía y el intento de suicidio dan un giro vital y el poeta se aferra a la esperanza, a la ilusión del presente a pesar de sus más de 80 años: “Esta tierra todavía tiene manantiales vivos”.

El sueño como fuente de inspiración está presente en sus últimos y más vívidos poemas. Los pequeños detalles, las escenas cotidianas como la picadura de un mosquito o la brisa en el rostro, le recuerdan al poeta a cada instante, la invisibilidad e insignificancia del hecho vital.

ESTA TIERRA TODAVÍA TIENE MANANTIALES VIVOS

Aquí y allá, en las orillas de la isla Cheju, hay frescos manantiales.

Los cubre el mar cuando sube la marea, pero en la tarde, con la marea baja, aparecen los manantiales.

Ese agua que fluye y fluye subterránea

sale, en un momento, a borbotones.

También en un valle del monte Munsu,

abajo en el camino de Ansong, en la provincia Kyongki hay un simple manantial que conozco,

inocente como un niño;

un manantial que fluye bajo la tierra congelada. ¡Miles de años de historia!

Esta tierra todavía tiene manantiales vivos.

Tierra dividida; tierra condenada; tierra pisoteada;

aunque los cielos estén rojos de humo químico,

y la sequía de primavera dure dos meses completos,

aunque la Revolución haya durado treinta años

y aún esté por terminar,

aunque los metales pesados contaminen el suelo,

y mil quinientos estudiantes y trabajadores

estén hoy en prisión,

esta tierra tiene todavía manantiales vivos.

¿Puede el agua que brota pudrirse?

¿Puede el agua que fluye morir?

¡Todos somos luchadores!

Tus palabras son perpetuamente nuevas

y llenas de seguridad.

Extraño es decir:

tus palabras no tienen hipocresía.

Nada de la hipocresía de aquellos

que no luchan, o sólo pretenden luchar.

Extraño es decir:

aquellos que luchan hasta la muerte

no mueren.

Esta tierra sólo puede ser renovada por la lucha.

Las horas de lucha son verdaderamente lucha y juventud.

La historia de nuestro tiempo

es la historia del esfuerzo de los estudiantes,

la historia del movimiento de los trabajadores.

¡Frescos manantiales que brotan!

Fluyen, fluyen,

milla tras milla bajo la tierra,

fluyen, fluyen

y entonces brotan junto al mar.

Manantiales que brotan en las colinas y en los valles,

por todas partes de nuestra amada tierra,

fluyen, fluyen,

y entonces van al mar: ¡Salud! ¡La libertad se levanta,

igualdad para todos, ondulantes señales!

¡Jóvenes amigos! Este país tiene todavía sus manantiales vivos. Este país tiene todavía sus luchas.

Y mientras haya gente que lucha,

mientras no se haya llegado al fin,

¡esta tierra puede ser un mundo nuevo!

Una nueva nación, y como nueva nación,

junto con otras naciones,

¡esta tierra es un mundo nuevo!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Escritores, Katakrak, Libros, Literatura, Poética, Poesía, Poetas, Reseñas y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Fuente en llamas (Ko Un)(Reseña).

  1. Poeta, novelista y ensayista coreano nacido en Gunsan en 1933.
    Procedente de una familia campesina, desde muy pequeño estudió los clásicos chinos y se interesó por el cultivo de la poesía. Durante su juventud, traumatizado por el ambiente de la guerra en su país, superó un intento de suicidio ingresando en la orden Budista donde permaneció hasta 1962.
    Su primera publicación importante, “Cantos a la orilla del mar” fue publicada en 1966. La inestabilidad emocional, la afición al alcohol, y la lucha infructuosa por los derechos humanos, lo llevaron a un nuevo intento de suicidio que sólo logró superar después de permanecer arrestado y contraer matrimonio a la edad de cincuenta años.
    Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas y ha recibido importantes premios entre los que se cuentan El Premio Coreano de Literatura en 1974 y 1987, el Premio Manhae de Literatura en 1989, el Premio Sueco de Literatura para autores asiáticos en 2006 y el premio canadiense “Griffin Poetry Prize Lifetime” en 2008.
    Desde 1983 se trasladó a Anseong, Gyeonggi-do, Corea del Sur, donde aún vive.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s