Tres poemas dramáticos (Pablo Fidalgo Lareo)(Reseña).

  

 

Mi padre me puso Giordano en homenaje a Giordano Bruno […]

Asesinado por negarse a renunciar a la verdad

¿Qué creen que se espera dejan hombre cuando nace

y se le pone un nombre así?

¿Que defienda una idea hasta la muerte?

¿Que arda o que escape del fuego?

Giordano tío-abuelo del poeta, fue uno de tantos exiliados políticos de la dictadura. Uno de los que huyó de la cárcel y de la muerte. Nunca regresó porque “el mayor error que puede cometer un exiliado español/Es pensar que volverá a casa”. 

Manuel, sin embargo, se quedó y se acomodó al régimen triunfante:

“Y por eso no hice ni un verdadero amigo

Por eso me fui refugiando en el cine en la soledad en el azar

Por eso convertí mis gustos en adicciones

Mis adicciones en enfermedades”

“La dictadura engendra enfermos silenciosos”

“Simplemente nos adaptamos a la represión

Como medio hombre 

Como medias verdades”

Mercedes, esposa de Manuel, simulaba no sufrir la dictadura. Le enseñaron a obedecer, a sacrificarse. A sentir miedo y a no pensar.

“Por mucho que hayamos crecido el 39 nos persigue”

“Nuestra vida no se puede concebir sin esa guerra nunca reparada”, dice el poeta al reconstruir la infrahistoria de España a través de una ardua investigación del árbol genealógico familiar. La historia de un país, de cualquier familia, en norte o sur, que antes y después sangra en los costados de una sociedad que no evoluciona porque los vencedores no quieren reconocer la realidad, no quieren hacer justicia, no, reparar el daño. La España de los dos bandos, “habrá que hablar de ellos”, los que se enriquecieron y los que sufrieron el castigo.

Con un estilo aforístico, teatral, directo, coral, el autor abusa con buen criterio de la anáfora para implicar al lector a revolverse en su asiento y tomar partido: “la poesía nunca es conservadora”.

No nos salvarán nuestros padres ni nuestros abuelos ni nuestro hermanos

No nos salvarán los estudios ni los contactos

No nos salvará una vida demasiado abstracta ni demasiado real

No nos salvará aprender cómo funciona el mundo

Y movernos en él como los demás

No nos salvará estar en sitio adecuado en el momento preciso

Nos salvará nuestra impaciencia

Nos salvará el viento el aire el mar el fuego

No nos salvará el pasado ni el presente

No nos salvará el trabajo mi el clima ni los muertos

No nos salvarán los amigos ni los amores

No nos salvarán como pueblo ni como raza

[…]Estamos aquí para jugar en serio

Estamos aquí para ensayar el futuro

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