Conciencia de clase (David Mayor)(Reseña).

 

  
 

“Recordar no es vivir de nuevo; es habitar 

una ausencia que nos calma de otra manera. 

Recordar es una de las formas de la mirada”

La muerte del padre, lleva al poeta a fijar la mirada en el pasado a través de los recuerdos. Aquí los fantasmas revolotean en forma de memoria. Aquí el tiempo nos devuelve una luz usada y la escritura tiene el valor de evocar esos instantes de tranquilidad, alegría o felicidad que hemos dejado atrás.

David escribe para rememorar los sueños, para corregir el rumbo de la brújula del destino, para volver al equilibrio entre las enseñanzas paternas y los valores templados del hombre clásico ilustrado.

Leer a David Mayor es viajar, es acompañarnos en nuestros propios recuerdos y dejarnos balancear sobre el tiempo pasado y el futuro, ver como el poeta, “el tiempo como una habitación con ojos extranjeros” y respirar el mismo aire que los demás, cada día un poco más erosionados.

ANIMAL HERIDO

No me meto demasiado con el pasado, lo que

me jode es el futuro. Y luego Patti Smith se reía.

Tú lo escuchas y lo apuntas. El tiempo como

una habitación vista con ojos extranjeros. Aquí

sentado mientras combinas elementos del pasado

y del futuro para hacer algo que no es tan bueno

como ninguno de los dos. Un lugar que sea un no

lugar, donde el centro no está marcado por tantas

decisiones, agotado por el veneno que recuerda

insistente todo lo que falta: la muerte, que ya no 

es solo una palabra, y junto a ella la libertad clara

de lo que hemos vivido; la tenue sonrisa de un

rostro que se pierde hecho memoria, los años que 

son pájaro nocturno, vuelo sustancial entre los que

acompañan y los que han desaparecido. Un dolor 

invencible. El intento de introducir orden en la

experiencia del miedo. La inevitable esperanza y

el inevitable desencanto. La propia verdad como

propia incertidumbre.

LA EDAD DE LA INOCENCIA

No confíes en nadie que tenga más de treinta años,

perderás el tiempo. Son fácilmente corrompibles y

creen haber cambiado, definitivamente, la realidad 

por el deseo. Los recuerdos empiezan a pesarles más

que la esperanza. Todo parece nacer y morir a la

vez. Son los fantasmas que nunca imaginaron. No

confíes en nadie que tenga más de treinta años.
Escuchó con cierto desencanto la sencillez casi

infantil de aquellas palabras. Los ojos sin pintar, la

cara limpia. La suficiente clase para no inmutarse.

Se levantó y se fue. Nadie desconfía de quién parece

que va a algún sitio.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Escritores, Katakrak, Libros, Literatura, Poética, Poesía, Poetas, Reseñas y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s