Contra el miedo (Pablo Müller)(Reseña).

  
“Hay una silla desde la que cuidar a los hijos:

tiene la proporción del miedo”.

El miedo es una herencia biológica. El miedo, como la memoria, también es un legado cultural. Pero no sólo heredamos el miedo, sino el recuerdo, el dolor y aquella pérdida que únicamente la memoria puede reparar. Aquí, el poeta lo hace a través de su escritura, porque Pablo estuvo allí: en los huesos que soportaron el palo, en las lágrimas que gritaban la ausencia, en el agujero del bolsillo que acrecentó el hambre.

No hay compromiso con la realidad sin una mirada noble hacia el ayer. Recordar es un acto de rebelión, recordar es hacer justicia, recordar es un acto de empatía colectiva que lucha contra el individualismo actual.

La vida está sembrada de muerte, de los muertos renace un futuro esperanzador que el poeta escribe desde el amor, a quien les fue arrebatado el presente y para quienes lo van a disfrutar en el futuro, sin olvidar el origen de cualquier miedo.

Pablo Müller es un gran lector, de vida intensa y lenta. Iban Zubiela, en su vívido prólogo dice de él: es un poeta con alas, pero aferrado a las raíces, con paso corto y mirada larga”.

Poesía audaz. Amarga. A la intemperie. Como acto de combate. 

Poesía para rememorar y sonreír.

*

[“Qué la poesía es palabra calcinada” (Daniel Bellón)]

A la noche,

con la luz en sombra los dioses se hacen pequeños,

con mis vecinos me encuevo con el miedo de fogata

y aplaudimos la frontera,

con la luz enferma los dioses se esconden,

tras la raya que el dueño mandó marcar,

en ese resto de vacío puede comenzar el poema.

*

[“…cuando tu vecina, (…) se lanzó por la ventana

dejando una estela gris de paloma en el aire”. (Alberto Santamaría)]

¿Es en marzo cuando los jóvenes imitan a las palomas

y dejan la ventana abierta tras su marcha?

¿cómo se respira en el aula de los supervivientes?

¿qué profesor sabe responder a esas miradas?

Cierto es, tomé la mano del bajó de la garita el cuerpo

del soldado noche, cierto es que tengo su mirada guardada.

¿quién sabe vivir con ese miedo?

Es tal vez la estela gris de la paloma aviso de la extrema 

dificultad que la vida tiene.

No hay tanto fracaso en llegar al mismo final un poco antes,

-algunos economistas defienden ahí el éxito- dijo aquella

joven hace treinta años -escribía poesía- y dejó un

tarro de mermelada en la cocina y luego dijo basta a los

oídos de las palomas.

Un patio.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Escritores, Inaxio, Katakrak, Libros, Literatura, Poética, Poesía, Poetas, Reseñas y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s