Y todos estábamos vivos (Olvido García Valdés) (Tusquets).

La respuesta era no, para lo más

leve la respuesta era no: no había,

aquí no podía ser. Movimientos

debían ceñirse o envararse

como correlato de un también

excluido gasto moral; dispendio

o libertad valoraban leyes

de economía coextensa. Un único

excedente, la ira, arrebatado

impulso que recorría campos y

encendía la casa. Economía

de venas, de piel que busca tacto

y halla aire.

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